Jueves, 14 de marzo de 2024.  Plaza de toros de Valencia. Un tercio de entrada en tarde agradable.  Novillos de Fuente Ymbro,  bien presentados  y de buen juego. Los cuatro primeros, de alta nota.  Jordi Pérez Niño de las Monjas (blanco y plata) saludos tras aviso y silencio tras dos avisos. Jarocho  (berenjena y oro), oreja y vuelta tras aviso. Javier Zulueta (celeste y oro),saludos tras aviso y saludos.  Entre las cuadrillas lució la brega de Raúl Ruiz al segundo. Santiago Morales  Chocolate picó con sabiduría al cuarto y Diego Valladarse mostró oportuno en quites. Presidió Jesús Merenciano . Pesos de los novillos por orden de lidia: 490, 448, 487, 488, 478 y 469 kilos.

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Enrique Amat, Valencia

Tras la novillada con participación de alumnos de las escuelas de tauromaquia del miércoles,  llegaba la segunda de las dos novilladas picadas del abono. Y justo el día en el que se cumplían 42 años de la alternativa de Vicente Ruiz el Soro en esta misma plaza, una fecha emblemática para la tauromaquia valenciana.

Los novillos de Fuente Ymbro,  en conjunto bien presentados, con plaza y seriedad, dieron buen juego. Un torito era el primero, cuajado y rematado. Simpático por delante y muy justo de fuerza, fue muy mal picado. Luego fui y vino, algo justo de poder, pero se movió y metió la cara. Mas terciado el castaño y bociblanco segundo, que cumplió varas y se dolió en banderillas. Hubo prontitud, entrega y largo recorrido en su comportamiento con la muleta.

Más descarado el tercero, que fue otro novillo con tranco, repetidor, metiendo la cara, humillando y sin parar de embestir. Se dejó pegar en varas el cuarto, más terciado, pero abierto de cuerna. Luego también tuvo fijeza, prontitud, alegría y se vino a los engaños con clase. Abanto y distraído de salida al quinto.  Cumplió en banderillas, pero luego no dejó de huir hasta de su sombra,  acobardado y rajado. Acabó en chiqueros entregando la cuchara. Y el sexto, sin terminar de romper, fue vino y se tragó muchos muletazos, aunque cortó los viajes.

Jordi Pérez Niño de las Monjas, afrontaba un reto importante para tratar de dar continuidad a su carrera. Se fue a la puerta de chiqueros a saludar a su primero. Asentado y firme, se quedó quieto, pisó terrenos de compromiso y muleteó por los dos pitones con soltura y mano baja. Cumplió con creces. Mató de media, pinchazo y estocada. 

Sobrado de actitud, firmó una apertura genuflexa en la boca de riego de la plaza al cuarto con un pase cambiado. Luego lo muleteó también en el platillo ligando los muletazos, dejando los engaños siempre puestos. Mató de un pinchazo, una estocada y cuatro golpes de descabello. 

Jarocho, espada de Burgos e hijo del cuerpo, se mostró un mostró como un torero enterado y con oficio. Banderilleó con espectacularidad e inició la faena al segundo de hinojos entre las dos rayas. Luego toreó con soltura, solvencia y suficiencia, en un trabajo de ligazón, aunque algo encimista. Y mató de una gran estocada. 

También pareó con facultades y espectacularidad y encontrando toro en todos los terrenos de la plaza al quinto. Y luego trasteó con recursos y sobrado  de oficio a su mansísimo antagonista, al que le supo buscar las vueltas con lucidez. Mató de otra excelente estocada, en esta ocasión un poco trasera.

Javier Zulueta es un torero sevillano de quien contaban y lo acababan. Hijo de un alguacilillo de la plaza de toros de la Maestranza, lanceó con compostura y templanza a su primero. Brindó la muerte  a Vicente Ruiz, el Soro, que le tocó una diana floreada en agradecimiento. Mostró un buen concepto, apostura y que sabe torear. Su trabajo, estético y pinturero, anduvo algo falto de compromiso, Tuvo más expresión que fondo. Mató a la última.

Volvíó a mostrar su buen concepto ante el cierraplaza en un trabajo estético, plástico, pero también perfílero, fuera de cacho, desplazando hacia fuera las embestidas y abusando de torear con el pico de la muleta.

Cronica de E, Amat

Fotografias de Mateo de Tauroimagenplus.com

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